El templo parroquial y Santuario del Señor de la Misericordia de Ocotlán fue reconstruido sobre las antiguas ruinas de la iglesia que quedó destruida a causa del temblor de 1847. En septiembre de 1870, el templo reabrió sus puertas al culto público, ya dedicado al prodigioso Señor de Ocotlán.
En enero de 1900, un nuevo sismo provocó la destrucción del campanario y la fachada del templo, por lo que se emprendió su reconstrucción en un sobrio estilo neoclásico, utilizando cantera rosa y erigiendo dos grandes campanarios que hoy distinguen su imagen.
Este recinto, edificado en cal y canto, resguarda la milagrosa imagen del Señor de la Misericordia de Ocotlán, aparecido el 3 de octubre de 1847. En sus muros pueden apreciarse hermosos murales que narran la historia del prodigio, así como una majestuosa nave en forma de cruz latina, con artísticas columnas y cornisas de cantera, y un piso de mármol de Carrara, digno santuario del Señor que aquí se manifestó.
A lo largo de la historia, la devoción al Señor de la Misericordia de Ocotlán ha crecido de manera constante, extendiéndose a nivel regional, nacional e incluso internacional. El primer templo construido en honor al Prodigioso Señor de Ocotlán se erigió en San Miguel el Alto.
Posteriormente, esta devoción se manifestó en otros lugares, como el templo parroquial ubicado en la colonia Francisco Villa, en Tijuana, Baja California. Más recientemente, se han erigido nuevos templos dedicados al Señor de la Misericordia, aparecido en 1847, entre los que destacan el templo parroquial de la colonia Agua Fría, en Zapopan; el del fraccionamiento Praderas de Tonalá, en el municipio de Tonalá.
Y, de manera especial, el santuario ubicado en Pelileo Grande, en el país hermano de Ecuador, signo de la expansión internacional de esta profunda devoción ocotlense.
La Entrada de los Gremios y de la Música es una tradición que se remonta a la década de 1930. Su origen se encuentra en la costumbre de los varones de acudir a la estación del ferrocarril para recibir a las bandas de música provenientes de la región de los Altos de Jalisco, las cuales amenizaban los festejos en honor al Señor de la Misericordia.
Actualmente, la Entrada de los Gremios se realiza cada 20 de septiembre, como preámbulo de las fiestas anuales del Señor de la Misericordia, que se celebran del 21 de septiembre al 3 de octubre, fecha de su aparición.
Esta tradición es única y profundamente arraigada en la comunidad, y se distingue por la participación exclusiva de varones, basada en la convicción de que el hombre es cabeza de la familia y responsable de transmitir la fe a sus hijos. En la actualidad, cerca de 40 mil varones participan en esta peregrinación, recorriendo el camino desde la estación del ferrocarril y entrando de rodillas al santuario del Prodigioso Señor de Ocotlán para renovar, con fervor y fidelidad, el Juramento.
Las fiestas de fidelidad en honor al Señor de la Misericordia se celebran del 21 de septiembre al 3 de octubre, en conmemoración del aniversario de su aparición. Aunque previamente se lleva a cabo la tradicional Entrada de los Gremios, los festejos inician formalmente el día 21 con el novenario, continúan con el triduo y culminan con el día principal de la fiesta.
Durante estos días, los Gremios se encargan del arreglo diario del templo, realizando hermosos adornos florales, artísticas cortinas y diversas composturas, además de organizar la quema de fuegos pirotécnicos y la música que recorre las calles, llenando de alegría la celebración. Los rosarios y peregrinaciones se realizan diariamente, y las celebraciones eucarísticas son presididas por sacerdotes y obispos invitados por la comunidad.
La devoción popular al Señor de la Misericordia se vive a lo largo de todo el año, de manera especial cada viernes dedicado al Prodigioso Señor de Ocotlán. En estos días, la comunidad se reúne para celebrar la Eucaristía, durante la cual es entronizada la imagen peregrina; al concluir la Santa Misa, se impone con derecho diocesano la corona del Señor de la Misericordia a los fieles asistentes, como signo de fe y confianza en su intercesión.
En la región de Tunguarura, perteneciente a la Diócesis de Ambato se encuentra una pintura del Señor de la Misericordia de Ocotlán, regalada en 1949 tras los sismos que redujeron a escombros dicha ciudad, con mas de tres mil muertos. Esta imagen del Señor de Ocotlán preside el altar y el titulo de la parroquia grande. Sus fiestas las realizan en el mes de enero.
En la región de Tunguarura, perteneciente a la Diócesis de Ambato se encuentra una pintura del Señor de la Misericordia de Ocotlán, regalada en 1949 tras los sismos que redujeron a escombros dicha ciudad, con mas de tres mil muertos. Esta imagen del Señor de Ocotlán preside el altar y el titulo de la parroquia grande. Sus fiestas las realizan en el mes de enero.
En la región de Tunguarura, perteneciente a la Diócesis de Ambato se encuentra una pintura del Señor de la Misericordia de Ocotlán, regalada en 1949 tras los sismos que redujeron a escombros dicha ciudad, con mas de tres mil muertos. Esta imagen del Señor de Ocotlán preside el altar y el titulo de la parroquia grande. Sus fiestas las realizan en el mes de enero.
En la región de Tunguarura, perteneciente a la Diócesis de Ambato se encuentra una pintura del Señor de la Misericordia de Ocotlán, regalada en 1949 tras los sismos que redujeron a escombros dicha ciudad, con mas de tres mil muertos. Esta imagen del Señor de Ocotlán preside el altar y el titulo de la parroquia grande. Sus fiestas las realizan en el mes de enero.
